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Jesús Calzadilla Daguerre, Vicepresidente de EPDG
Miércoles, 15 de octubre de 2014

Por qué avanzar hacia la sostenibilidad de las empresas y los polígonos

[Img #3236]Las empresas están inmersas en un cambio de paradigma, no solo como resultado del cambio tecnológico y la globalización, sino porque además la sociedad espera que asuman unas responsabilidades externas a su propio marco. Unas, relacionadas con el medio ambiente, donde estas responsabilidades pueden llegar a estar reguladas legalmente; otras, relacionadas con la comunidad y los que participan en su actividad como empleados, proveedores, clientes, y otros miembros de la sociedad. La puesta en valor de estas áreas externas es lo que genéricamente hoy se denomina ‘sostenibilidad’, ya que literalmente las actividades y procesos de la empresa descansan sobre ellas, y sus resultados económicos también.

El mercado y la sociedad presionan para que la empresa esté alineada con criterios de sostenibilidad. Por ejemplo, la Unión Europea en su COM 681-2011 fija obligaciones de información pública al respecto de las empresas europeas, cotizadas y no cotizadas; como consecuencia, la Ley 2/2012 de Economía Sostenible obliga a las empresas de más de 1.000 empleados a presentar al organismo competente una memoria anual de sostenibilidad, y recomienda al resto de las empresas más pequeñas su consideración. Igualmente, las instituciones de crédito empiezan a considerar la deficiente implantación de un modelo de sostenibilidad como un factor de riesgo en sus valoraciones. En este sentido, Lloyds Bank en el Reino Unido ha llegado a publicar en su página web una guía de criterios de sostenibilidad valorados.

Todo este movimiento hacia la sostenibilidad del tejido productivo (empresas y espacios industriales) necesita también considerar cómo se alcanza esa economía más competitiva, generadora de riqueza y empleo, con proyección de futuro, capaz de dar a la sostenibilidad su sentido, con beneficios para la comunidad y la empresa.

La ONU ha liderado en los últimos años, por medio de su Organización para el Desarrollo Industrial (UNIDO), la difusión y promoción de las mejores prácticas sostenibles a nivel industrial en países desarrollados y en desarrollo, con documentos como el Informe de la Industria Sostenible, culminado en la cumbre sobre el Desarrollo Sostenible de Río 2012 con la Iniciativa Industrial Sostenible Río+20.

La experiencia de países como Canadá, Australia y EE.UU. en más de una década con sus programas de sostenibilidad industrial muestran importantes incrementos de los indicadores empresariales de rentabilidad, con mejoras superiores al 30% entre tres y cinco años, y superiores al 20% en productividad. Simulaciones realizadas en España por EPDG con estos modelos han arrojado un potencial de mejora de rentabilidad de hasta el 65% en empresas industriales del norte de España.

Entreprise Development Group (EPDG), una empresa española centrada en el Corredor del Henares, ha patentado, basándose en las recomendaciones de UNIDO y Río, una metodología para facilitar al tejido industrial la implantación de un modelo de sostenibilidad. Esta metodología se ha denominado GEP (Green Enterprise Park), que hace referencia a su visión conjunta de empresa industrial y espacio industrial.

Tres características destacables del modelo GEP

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Certificación de empresas y polígonos, como proceso de verificación, control y seguimiento. Cómo toda certificación comunica a la empresa su situación y a la comunidad el compromiso de la empresa/polígono con la sostenibilidad. Existen cinco niveles de madurez.

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Modelo normativo, que guía la adaptación de la empresa/polígono al modelo sostenible. Está concebido para ser utilizado desde la empresa pequeña hasta la grande.

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Cobertura de los ámbitos más importantes de la sostenibilidad, utilizando criterios estándares y prácticas disponibles en el dominio público. Los ámbitos son:

o   Responsabilidad Social Empresarial

o   Medio ambiente (incluyendo residuos, materiales y procesos)

o   Fuentes de energía, movilidad y huella de carbono


Conviene resaltar que el modelo de sostenibilidad GEP es un paradigma diferente a los sistemas de certificación basados en estándares oficiales (ISO9000, ISO14000, ISO26000, ISO50001, etc.), que son pesados de mantener y utilizar, y solo generan beneficios en dominios estrechos de actividad. Además solo miden si se cumplen o no.

Al certificarse por separado empresas y polígonos se obtienen dos clasificaciones de madurez sostenible diferentes. De A-E para polígonos, y de 1-5 para empresas.

Un valor diferencial de GEP es la capacidad de generar mapas de sostenibilidad en un territorio, por ejemplo un corredor industrial, al tener cada polígono y cada empresa su nivel de madurez asociado. Esto puede utilizarse para simular su potencial de crecimiento, lo que convierte a GEP en una herramienta potente y sencilla en procesos de reactivación económica de la industria.

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