Gestión de riesgos empresariales: el gran reto de las pymes ante unos riesgos nuevos y unos seguros que se han quedado atrás.
España es un país de pymes y autónomos. Son el motor de nuestra economía, generan empleo y sostienen gran parte de la actividad empresarial. Sin embargo, muchas empresas comparten una falsa sensación de seguridad: creen estar protegidas porque tienen contratados varios seguros, cuando la realidad es que sus coberturas no siempre responden a los riesgos que afrontan.
El problema no suele ser la falta de pólizas, sino la falta de un análisis previo que permita comprobar si esas pólizas siguen siendo adecuadas para la empresa de hoy.
Los riesgos empresariales han cambiado
Hace unos años, las principales preocupaciones eran los incendios, los robos o los daños materiales. Hoy esos riesgos siguen existiendo, pero conviven con otros que pueden tener un impacto igual o incluso mayor.
Los ciberataques, la dependencia de proveedores críticos, la interrupción de la actividad, la responsabilidad de administradores y directivos, el cumplimiento normativo o los fenómenos meteorológicos extremos forman parte del día a día de muchas organizaciones.
Sin embargo, en numerosas pymes la revisión anual de los seguros continúa reduciéndose a una única pregunta: ¿cuánto sube la prima este año?
Mientras el negocio evoluciona, los riesgos también lo hacen. Si la protección no se adapta a esa evolución, aparece una brecha que solo suele descubrirse cuando ocurre un siniestro.
Tener un seguro no siempre significa estar protegido
La mayoría de las empresas dispone de un seguro multirriesgo y de una póliza de responsabilidad civil. Eso no garantiza, por sí solo, que estén correctamente protegidas. Cuando se analiza una empresa en profundidad suelen aparecer riesgos que nunca habían sido valorados: reclamaciones laborales, ciberataques, daños reputacionales, interrupción del negocio, responsabilidades asumidas mediante contratos o capitales asegurados que han quedado desactualizados tras el crecimiento de la actividad. La pregunta importante no es cuánto cuesta el seguro.
La verdadera pregunta es:
¿Qué ocurriría si mañana mi empresa sufriera uno de estos escenarios?
La respuesta dependerá mucho más de la calidad del análisis realizado que del importe de la prima.
Tres pasos para gestionar correctamente los riesgos
Antes de contratar o renovar un seguro conviene realizar un ejercicio sencillo de gestión de riesgos.
Primero, identificar los riesgos reales de la empresa. Cada actividad presenta amenazas diferentes y no todas requieren la misma protección.
Segundo, valorar su probabilidad y su impacto. Existen riesgos poco frecuentes pero capaces de comprometer la continuidad del negocio, mientras que otros pueden asumirse porque sus consecuencias son limitadas.
Tercero, decidir cómo gestionar cada riesgo. Algunos pueden reducirse mediante medidas preventivas; otros conviene asumirlos y aquellos que podrían poner en peligro la viabilidad de la empresa son los que resulta razonable transferir a través de un seguro.
Solo después de este análisis tiene sentido comparar pólizas o negociar condiciones con
una aseguradora.
El precio no debería ser el único criterio
En un contexto económico exigente es lógico controlar los costes. Sin embargo, elegir un seguro únicamente por su precio puede convertirse en un error estratégico. Las diferencias entre dos pólizas rara vez están en la prima. Suelen encontrarse en aspectos como las exclusiones, los sublímites, las franquicias, los ámbitos territoriales o las condiciones que determinan si la aseguradora responderá cuando realmente sea necesario.
Una diferencia de unos cientos de euros al año puede traducirse en decenas de miles de euros cuando llega un siniestro.
La utilidad de un seguro no se demuestra el día que se firma, sino el día que tiene que responder.
La prevención es una inversión, no un coste
Muchas empresas revisan periódicamente sus procesos comerciales, financieros o productivos, pero pocas dedican el mismo esfuerzo a analizar cómo han cambiado sus riesgos.
Una empresa que ha crecido, ha incorporado nuevos servicios, ha ampliado instalaciones o ha comenzado a trabajar con nuevos mercados debería revisar también su programa de seguros.
La prevención no consiste únicamente en evitar accidentes. Consiste en anticiparse a los problemas, reducir su impacto y garantizar que la organización pueda seguir operando cuando aparezcan situaciones imprevistas.
Pensar en la continuidad del negocio
La continuidad de una empresa depende de muchos factores, pero uno de los más importantes es su capacidad para afrontar acontecimientos inesperados.
Un incendio, un ciberataque, una reclamación judicial o un fallo de un proveedor estratégico pueden poner en riesgo años de esfuerzo si la organización no estaba preparada.
Por eso, la cuestión que todo empresario debería plantearse no es si tiene contratado un seguro.
La pregunta realmente importante es:
¿Está mi empresa preparada para afrontar los riesgos que podrían comprometer su continuidad?
Responder con honestidad a esa pregunta es el primer paso para tomar mejores decisiones.
Porque la gestión de riesgos no consiste en contratar más pólizas. Consiste en comprender qué amenazas pueden afectar al negocio y disponer de la protección adecuada para garantizar su continuidad cuando más se necesita.
El problema no suele ser la falta de pólizas, sino la falta de un análisis previo que permita comprobar si esas pólizas siguen siendo adecuadas para la empresa de hoy.
Los riesgos empresariales han cambiado
Hace unos años, las principales preocupaciones eran los incendios, los robos o los daños materiales. Hoy esos riesgos siguen existiendo, pero conviven con otros que pueden tener un impacto igual o incluso mayor.
Los ciberataques, la dependencia de proveedores críticos, la interrupción de la actividad, la responsabilidad de administradores y directivos, el cumplimiento normativo o los fenómenos meteorológicos extremos forman parte del día a día de muchas organizaciones.
Sin embargo, en numerosas pymes la revisión anual de los seguros continúa reduciéndose a una única pregunta: ¿cuánto sube la prima este año?
Mientras el negocio evoluciona, los riesgos también lo hacen. Si la protección no se adapta a esa evolución, aparece una brecha que solo suele descubrirse cuando ocurre un siniestro.
Tener un seguro no siempre significa estar protegido
La mayoría de las empresas dispone de un seguro multirriesgo y de una póliza de responsabilidad civil. Eso no garantiza, por sí solo, que estén correctamente protegidas. Cuando se analiza una empresa en profundidad suelen aparecer riesgos que nunca habían sido valorados: reclamaciones laborales, ciberataques, daños reputacionales, interrupción del negocio, responsabilidades asumidas mediante contratos o capitales asegurados que han quedado desactualizados tras el crecimiento de la actividad. La pregunta importante no es cuánto cuesta el seguro.
La verdadera pregunta es:
¿Qué ocurriría si mañana mi empresa sufriera uno de estos escenarios?
La respuesta dependerá mucho más de la calidad del análisis realizado que del importe de la prima.
Tres pasos para gestionar correctamente los riesgos
Antes de contratar o renovar un seguro conviene realizar un ejercicio sencillo de gestión de riesgos.
Primero, identificar los riesgos reales de la empresa. Cada actividad presenta amenazas diferentes y no todas requieren la misma protección.
Segundo, valorar su probabilidad y su impacto. Existen riesgos poco frecuentes pero capaces de comprometer la continuidad del negocio, mientras que otros pueden asumirse porque sus consecuencias son limitadas.
Tercero, decidir cómo gestionar cada riesgo. Algunos pueden reducirse mediante medidas preventivas; otros conviene asumirlos y aquellos que podrían poner en peligro la viabilidad de la empresa son los que resulta razonable transferir a través de un seguro.
Solo después de este análisis tiene sentido comparar pólizas o negociar condiciones con
una aseguradora.
El precio no debería ser el único criterio
En un contexto económico exigente es lógico controlar los costes. Sin embargo, elegir un seguro únicamente por su precio puede convertirse en un error estratégico. Las diferencias entre dos pólizas rara vez están en la prima. Suelen encontrarse en aspectos como las exclusiones, los sublímites, las franquicias, los ámbitos territoriales o las condiciones que determinan si la aseguradora responderá cuando realmente sea necesario.
Una diferencia de unos cientos de euros al año puede traducirse en decenas de miles de euros cuando llega un siniestro.
La utilidad de un seguro no se demuestra el día que se firma, sino el día que tiene que responder.
La prevención es una inversión, no un coste
Muchas empresas revisan periódicamente sus procesos comerciales, financieros o productivos, pero pocas dedican el mismo esfuerzo a analizar cómo han cambiado sus riesgos.
Una empresa que ha crecido, ha incorporado nuevos servicios, ha ampliado instalaciones o ha comenzado a trabajar con nuevos mercados debería revisar también su programa de seguros.
La prevención no consiste únicamente en evitar accidentes. Consiste en anticiparse a los problemas, reducir su impacto y garantizar que la organización pueda seguir operando cuando aparezcan situaciones imprevistas.
Pensar en la continuidad del negocio
La continuidad de una empresa depende de muchos factores, pero uno de los más importantes es su capacidad para afrontar acontecimientos inesperados.
Un incendio, un ciberataque, una reclamación judicial o un fallo de un proveedor estratégico pueden poner en riesgo años de esfuerzo si la organización no estaba preparada.
Por eso, la cuestión que todo empresario debería plantearse no es si tiene contratado un seguro.
La pregunta realmente importante es:
¿Está mi empresa preparada para afrontar los riesgos que podrían comprometer su continuidad?
Responder con honestidad a esa pregunta es el primer paso para tomar mejores decisiones.
Porque la gestión de riesgos no consiste en contratar más pólizas. Consiste en comprender qué amenazas pueden afectar al negocio y disponer de la protección adecuada para garantizar su continuidad cuando más se necesita.


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